¡Llegamos! Buenas, buenas. Soy yo nuevamente: su escritor más estúpido y barato. Y es que, sincerándome, no gano NADA con esto. Simplemente soy un alma vacía encontrando regocijo en las doñas que se entran a putazos en los comentarios debajo de mis estados.

En una isla que jamás defrauda cuando se trata de entretenimiento, disparates y de parir nuevos personajes, Puerto Rico nos ha dado a luz a un nuevo superhéroe. Su nombre de pila: José Morales. Pero el pueblo lo conoce como Gongo, la nueva sensación nacional.


Estudiante de Biología Marina en la Universidad de Puerto Rico en Humacao, Joseito comenzó su afición por los animales desde temprana edad. Muy pequeño, ya se le veía metido caño adentro en las montañas de Aguas Buenas, y desde los 12 años estaba agarrando culebras con la misma sutileza con la que Besito Pintao’ coge una barquilla de helado.

¿Vengo a hablar mal del chamaco? Para nada. Al contrario: Gongo, con sus Crocs de colores chillones y su actitud humilde, ha estado resolviendo un problema real que enfrenta la fauna del país. La proliferación de especies invasivas es un dilema que por años ha sido denunciado por ambientalistas. Pero como ya todos sabemos, en la Isla de las Mil Soluciones (y no hacemos ninguna), todo eso ha quedado en NADA.

Este gran joven, de familia humilde y hasta medio tímido, se ha convertido en el paladín de la captura. Múltiples residentes, de distintas comunidades, han optado por llamarlo cada vez que se encuentran con una culebra exótica, o incluso animales inesperados -como aquel cerdo salvaje- que mordió a un pobre infeliz por tratar de imitarlo.

Gongo con quizás, su padre.

Cuando la comunidad prende el foco y alumbra la señal al cielo -que usualmente es la cara de Jennifer González- Gongo responde al rescate.

La verdadera vergüenza para las instituciones es que este chamaco no solo atrapa animales, sino que también organiza charlas educativas en escuelas. Charlas que probablemente ni cobra lo que debería. Apuesto mi vida entera que se han atrevido a ofrecerle pagarle con cupones de Chili's como le hacían a Yoyo Ferrán en aquel momento histórico.

Y cuando le preguntan: "¿Por qué lo haces?", él responde, con toda la calma del mundo:

"Porque me gusta ayudar a las personas."

Y ahí está la moraleja de esta historia breve pero poderosa: El pueblo ha depositado su confianza en un joven que está haciendo lo que, en teoría, debería estar haciendo el gobierno.

Si ya dependemos de un chamaco con Crocs y corazón para resolver lo que el gobierno ignora, ¿qué más nos falta para entender que el poder de cambio está -y siempre ha estado- en nuestras propias manos? ¿Hasta cuándo vamos a esperar que otros resuelvan, y como puedan? Claro, sé que algunos me van a decir:

"Ah, pero no todo se lo podemos dejar al gobierno".

Bueno, la pregunta es:

"¿Qué NO le vamos a dejar al gobierno, entonces?".

Post data: ¿Ya vieron que nuestro querendón fue al rescate del guacamayo de Monica Rosado? Cosas que solo les pasan a los verdaderos superhéroes. Buen provecho, campeón.

Monica, guiñándote el alma.

Unos me apodan el "Luis Lloréns de la Nueva"; otros me conocen por mi amor a la chuleta frita.

Omar González

Cuando un Señor, se enamora de un Joven...
En un mundo paralelo... Érase una vez, en un tiempo no tan lejano, en una isla nombrada por las tribus locales como Perreo Rico, vivía un caballero de importante ocupancia política. Su nombre era Tomás, pero en las aldeas aledañas le llamaban Tomasito. No era por su tamaño; era más

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