Remitente:


Querido Luis Alexis:

Primero que todo, espero que esta carta te encuentre bien. Sé que, cuando leas el emisario, tal vez te parezca extraño este papel. Más que nada quería saber: ¿qué ha sido de tu vida, hermano?

Te cuento, Luis: la adultez no era como la esperaba de antemano. Quiero que sepas que, a pesar de no saber mucho de ti, he seguido los pasos que has dado a través de los “postados” (sí, es una palabra que me he inventado). Llevo ocho años al otro lado y el español correcto de mi mente se ha borrado. No sé cómo lo ves, pero cuánto nos hemos extrañado.

Desde Head Start hasta la intermedia, en un mismo salón crecimos y nos educamos. ¿Recuerdas aquellos años comportándonos como tarados? Todavía tengo vivo el recuerdo de Misis Collazo, mujer inigualable. Si siguiera viva, estoy seguro de que le recordaría que con nosotros, no se había equivocado.

Ese grupo pequeño tenía metas que parecían inalcanzables, y aunque siempre me consideré una variable, sabía que mi corazón era puro y honrado. Te he visto y en videos te he escuchado; quiero que sepas que me siento orgulloso de todo lo que has logrado.

También he visto lo que han hecho Denisse, Yanairí, Frances, Esteban y cómo Wilson con los camiones no ha parado. Desde Alemarie, Keyshla, Valerie, Rigmarie, Melmarí… y perdón si alguien he olvidado.

Me siento feliz y orgulloso de todos nosotros, y río mientras escribo. Creo que en estas oraciones he resumido lo que me tomaría un libro. Ahora soy padre y trato de encontrar equilibrio entre lo que pudimos ser y a lo que la vida nos dirigió. Te escribo con dedos tibios y confieso que siento que no he alcanzado mi potencial, pero agradezco el camino que he tomado y escogido.

Espero que estés lleno a plenitud, en óptima salud y con planes tanto a corto plazo como futuros. Aunque de eso ya estoy seguro, porque nos enseñaron a ser inquietos e inconformes. Con mucho cariño te envío un abrazo sobresaliente, hermano de la vida.

Atentamente,


El mismo loco de siempre.


Destinatario:


Querido Omar:

Qué bueno leer tus palabras. De repente nos recuerdo de niños, corriendo bici por el barrio mientras el perro Bichote nos ladraba. Planificando las obras de la escuela; más que nada, jodiendo en la glorieta y la rampa. Qué raro fue cuando nos separamos casi todos en noveno, pero ya Dios sabrá. Como dices, desde Head Start todos juntos y luego nos reencontramos en las barras. Qué bueno que seguimos en contacto, aunque sea por redes o, de vez en cuando, en la fiesta de Reyes. Un abrazo siempre nos servirá.

Otra cosa que me vino a la mente: todavía te guardo un rencor reciente… por haber sido José dos años seguidos en Navidad. Por haberme choteado con Misis Maldonado cuando le dije del mal que morirá. Todavía guardo el trauma de ser golpeado frente a todos, por todos lados. Pero te perdono. ¿Teníamos cuántos? ¿Siete años, los tarados?

Pero qué bueno que fuiste tú, José. Porque ahora, como él, eres padre de una niña. Yo todavía pienso que lo seré y, aunque no tuve los mejores ejemplos de cómo ser, confío en que decidir amarle y dejarle vivir en la viña, será un buen primer paso a ejercer.

Lamento leer tu confesión. A veces me siento igual, sin ganas de volver a creer. Pienso que nos engañaron con ese discurso de sacar todas A, estudiar y “blá blá”, sin saber si ese era el curso que debíamos pretender.

Te confieso: sigo en un cuarto en casa de Doña Belén. He tenido que soltar esas ideas, pues en mi mente el éxito se destiñe, aunque sobre. He decidido pensar que lo tengo, para no llenarme de pensamientos pobres. Siempre habrá algo de insatisfacción, es normal, pero la calma se encariña con la realidad.

Recibo tu abrazo y, de vuelta, te envío otro para ti y tus niñas, desde nuestro pueblo, el que vio nacer a Luis Lloréns Torres.

Atentamente,

Luis Alexis

En una colaboración con Luis Alexis Rodríguez Cruz, científico y escritor de Juana Díaz, autor de La Fiambrera. lafiambrera.org .

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(Basado en una correspondencia pasada).

Unos me apodan el "Luis Lloréns de la Nueva"; otros me conocen por mi amor a la chuleta frita.

Omar González

A los que fueron...
y seguirán siendo. En sentido literario, quiero hacer honor a los que fueron. A los que no están o en el camino se nos perdieron. A los que de niños conocimos en alguna fiesta y a los que junto a nosotros crecieron. A los que nos quitaron y a los

Columna anterior.

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