En un mundo paralelo...

Érase una vez, en un tiempo no tan lejano, en una isla nombrada por las tribus locales como Perreo Rico, vivía un caballero de importante ocupancia política. Su nombre era Tomás, pero en las aldeas aledañas le llamaban Tomasito. No era por su tamaño; era más bien de cariñito, ya que Sito contaba con una estatura respetable y, para las señoras mayores de cincuenta años, resultaba guapo y atractivo.

Siempre con el pelo parado como espalda de gato encrespado, Tomás era todo un caballero. Valiente y corajudo, para él, no había enemigo o adversario que no pudiese enfrentar. No importaba su estatura o su circunferencia al cuadrado (como su archienemiga La Devora Mundos), él estaba listo para una batalla verbal a mansalva. Sí, así era él. Su arma no eran los puños ni las espadas. Su manera de acribillar a los oponentes era a través de escritos compartidos en redes sociales. A veces eran combates mongos, pero él no se cohibía de ser ofensivo, ya que para él no existían reglas y si habían, se las pasaba por el culo.

Tomás se ganó el respeto de sus seguidores y, con el tiempo, se convirtió en el terror de la palestra que lo rodeaba. Algunos lo llamaban el Caballero del Azul, y otros le apodaron El Tiburón, aludiendo a su habilidad para cazar y devorarse a cualquiera que se le parara al frente de un solo bocado.

Durante años, fue parte de múltiples contiendas, hiriendo a muerte a muchos de sus contrincantes. Se le podía observar cómo, con coraje y odio, arremetía contra sus enemigos, aún cuando estos yacían maltrechos y moribundos en el suelo. Pero todos sabemos que cuando se vive con mucho rencor en el pechito, es una señal de que el corazón está fértil… y el amor puede florecer en un abrir y cerrar de ojos.


El Descubrimiento

Una tarde calurosa (probablemente porque no había luz), mientras el Caballero del Azul revisaba sus redes sociales en busca de alguna pelea nueva, se topó con un reel en Facebook que resonaba con un ritmo que jamás había sentido. Una pista profana, acompañada de una melodía cantada con una voz de tonos gruesos y decibeles bajos. La letra hablaba de amores, traiciones y… bellakitos en la disco.

Anonadado e incrédulo, hizo una llamada a uno de sus contactos en la industria musical, un señor de apellido Piña.

-Tomás: "¿Mera, quién demonios es este chamaco?", preguntó mientras acercaba el celular a la bocina del dispositivo digital.

-Piña: "Ah, papi, ese es mi hermanito: Beno."

-Tomás: "Necesito que me lo firmes, y es ya. No podemos permitir que su carrera crezca. Tú y yo sabemos que, cuando se trata de engavetar artistas, tú eres la bestia."

-Piña: "Déjame ver qué puedo hacer, porque tú sabes que lo mío está a punto de explotar… y, además, creo que él ya está firmado."

-Tomás: "Haz lo que tengas que hacer, que para eso es que te pago", dijo, colgando la llamada abruptamente.

Tomás frunció el ceño, sintió rabia… pero también, por primera vez, sintió una cosquillita rara en el vientre del alma.


El Secreto en el Pecho

Desde aquel día, Tomasito no volvió a ser el mismo. Fingía que odiaba a ese personaje, que "ese tal conejo del demonio" era la peor amenaza para las buenas costumbres de Perreo Rico. Pero en secreto… se aprendió todas sus letras.

Mientras en el Senado vociferaba contra la degeneración juvenil, en su carruaje blindado con el aire a to’ lo que da, lloraba escuchando "Vete" como un adolescente recién dejado y chambeaba la pistola imaginaria cada vez que sonaba "Chambea".

En la privacidad de su residencia, practicaba frente al espejo frases como:

-"¿Y si solo le digo que admiro su... presencia escénica?"

-"No es que me gusta él… solo envidio cómo mueve sus masas... y a veces su cuerpo."

Pero en el fondo, bien en lo hondo, él sabía… y eso le enloquecía.
¿Era amor? ¿Envidia? ¿Deseo? ¿Obsesión?


El Conflicto

Los rumores comenzaron como empiezan todos los buenos bochinches: en la fila del pan sobao’. Una periodista de farándula filtró una foto borrosa de Tomasito saliendo por la puerta VIP de un concierto de Beno, con la cara roja y el cuello húmedo, como si hubiese estado gritando mucho… o sintiendo demasiado.

-"¿Estaba usted infiltrado en el concierto?", le preguntaron en una entrevista.
-"¡Yo fui allí a estudiarlo como fenómeno social!", contestó.

Pero nadie le creyó. Especialmente cuando se filtró un recibo que confirmaba la compra de una gorra con orejitas de conejo.

¡Las redes explotaron!
#TomyBunny se convirtió en trending. Los memes no perdonaron.

Entre el divorcio, reconciliación y separación de un tal Molu, las peleas en los lives de Gabriela Braids y el renacer de un "influencer" o "loquito" nuevo cada 7 minutos en el país, Sito ocupó su mente en su preparación para el cuatrenio que se le avecinaba.

Pero, lamentablemente, en el corazón no se manda.

-“¡Yo no soy así!”, se gritaba al espejo.

En lo más profundo de la noche, en su soledad, Tomasito abría su laptop, buscaba entrevistas donde Beno sonriera, le daba play… y luego la cerraba como si hubiese visto algo indebido.

Al acostarse a descansar, tenía sueños vívidos en los cuales se visionaba en un pastisal en Comerío. De repente, comenzaban a salir culebras por doquier. Tomás, a pesar de ser valiente le tenía resentimiento a dichos reptíles.

-Tomás: "Como si no fuera suficiente con los populetes y los chavistas", exclamó.

Sito, comenzó a sudar de la ansiedad cuando al horizonte se asomaba la silueta humilde, sonriente, calmada y con pecho perfectamente esculpido como el de algún super héroe. Oh no, ¿quién pudiese ser? Sí, era él. El nuevo querendón de Perreo Rico. Su nombre era, Gongo.

Gongo con lo más probable, su novia.

-Gongo: "No temas Tomás. Aquí estoy para ayudarte. Ven, te voy a mostrar cómo se atrapa una serpiente. Primero, debes añangotarte para que tengas balance en las piernas. Luego, vas a mover tu mano de izquierda a derecha repetidamente para ver si ella está consciente de dónde está tu mano. Rápidamente, vas a ir por la cabeza. Recuerda, siempre tienes que cogerla por la cabeza".

Tomás sonrío y lo intentó. Se asomó a un lecho de hojas. Con calma, respirando profundo y siguiendo las intrucciones de Gongo brincó y agarró la culebra por la cabeza. Luego, entró en un transe en el sueño en el cual agarraba culebras una y otra vez. Repetidamente y sin parar.

Pero el problema es que en ese sueño siempre agarraba la misma culebra sin ojos... la de Beno.


El Desenlace

Para él, el conejito se convirtió en todo. Le alegraba sus mañanas, sus tardes y sus noches. Pero no fue hasta un mes de septiembre que Beno, como ciudadano cansado de los constantes apagones en Perreo Rico, decidió levantar su voz y utilizar su influencia para conseguir un cambio. Compró y mandó a colocar unas vallas publicitarias alrededor del área metropolitana de la capital con mensajes críticos hacia el partido político al cual 'Sito pertenecía: los PENE PÉStes, haciéndolos responsables del sal pa’ fuera con el sistema energético y la corrupción.

Esto enfureció tanto a Tomasito (ya que todos en su partido roban, menos él) que autorizó un anuncio político con doble sentido claramente dirigido a Beno. Luego, estalló un conflicto de dimes y diretes, invocando a sus zombis y seguidores conservadores (los que supuestamente no chichan), usando la carta del moralismo a diestra y siniestra.

Todo esto con la idea maquiavélica de destruir lo que, si no era para él… no sería para nadie.

Tomás pensó que había logrado reunir el ejército de White Walkers suficiente para acabar con el éxito y persona. Entre la encrucijada de querer hacerle daño por despecho o simplemente rectificarse a un amor prohibido, para su sorpresa, Beno lo madrugó utilizando una carta de astucia en su contra:


Le acomodó las tetas a una fan en pleno concierto.

Y eso, señores, de eso hay pocos que logren recuperarse. Créanme, no hay nada peor que un Señor enamorado de un joven y en celos.


Poco después, Tomasito explotó con unas preguntas y para ser honestos no creo que existan respuestas a tal estupidez; solo más preguntas:

¿Qué haz embajado tú?
¿Cuántas veces NO le haz faltado el respeto a la mujer?
¿Dónde está la Asociación de Psicología por su salud mental?
¿Dónde está la Procuraduría de la Equidad de Género por su homofobia?
¿Qué pasó? ¿Algunos Varones pueden y otros no?

Esta historia... ¿continuará?

Unos me apodan el "Luis Lloréns de la Nueva"; otros me conocen por mi amor a la chuleta frita.

Omar González

San Benito de Vega Baja: El Gran Milagro Puertorriqueño.
¡Uyyyyyyyyy! (Sonido nostálgico del fallecido programa La Comay); ¡Cierren! y ¡CIERREN! No te atrevas a enviarle esto a tus tías, ni a las mías. Hoy vengo a poner a los crédulos a halarse las greñas y a los devotos del sarcasmo a reflexionar con una tímida sonrisa. En una era

Columna anterior.


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